Cuando se visitan sitios que no son de ficción, es útil distinguir entre los hechos y las opiniones. Fácilmente se puede llegar a realizar inferencias y conclusiones erróneas. Muchas veces se toman como hechos los pensamientos de una persona; por todo ello, cuando se evalúa un sitio web, de manera general, se recomienda considerar las siguientes interrogantes:
· ¿Quién escribió las páginas?
· ¿Qué dice el autor sobre el tema?
· ¿Tiene el autor la autoridad para presentar la información?
· ¿Obtiene el autor o la organización alguna ganancia al presentar la información?
· ¿Cuándo se creó y actualizó el sitio?
· ¿De dónde proviene la información del sitio?
· ¿Es la información relevante cuando se comparara con otros materiales publicados sobre el mismo tema?
· ¿Por qué el sitio es útil o importante?
· ¿Puede verificarse la información en libros, publicaciones periódicas u otras fuentes?
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